viernes, 26 de noviembre de 2010

Se vale equivocarse...

Toda mi vida la he vivido con miedo, miedo a su desprecio debido a mi pasado, a que  me juzgue sin saber cómo ocurrió todo. Me he abstenido de hacer y decir ciertas cosas por esta misma razón. Sé que me quiere y que busca lo mejor para mi, pero mis historias pasadas me viven recordando lo que alguna vez fui y no me permiten expresarme libremente.

 En una que otra ocasión le conté algunas anécdotas de mi vida sin relevancia y para mi alegría su reacción fue totalmente contraria a la que esperaba, sin embargo las fuerzas me faltaron para seguir hablándole. Me mostró su lado tierno, me dio confianza y aún así no encontraba la forma de abrirme con él, ya que el temor a perderlo era más grande que cualquier otro sentimiento. Teníamos una gran conexión y una relación envidiable ante la vista de los demás, mas yo no encontraba como salir del cascarón que me envolvía.

Un día se acercó y me dijo que no importaría lo que le dijera a cerca de las cosas pasadas, eso no lo alejaría de mi y al escuchar dichas palabras mi corazón dio un vuelco. ¿A caso sospechaba algo? IMPOSIBLE! Era algo impensable y más aún viniendo de mi, nadie jamás imaginaría algo así de mi.

En verdad me amaba tal cual era o tal cual podía ser, me amaba en esencia. Ese fue el motor para atreverme a hacerlo. Di unos cuantos pasos y lo besé en la frente, le dije que lo amaba y procedí a contarle todo sobre mi y los tormentos que me perseguían. Las lágrimas no faltaron en nuestros semblantes y cuando terminé de hablar él me abrazó, me miró fijamente a los ojos y me dijo que a partir de ese momento me amaba más que nunca, que no se apartaría de mi lado y que sería mi soporte para ser mejor cada día, ahí recordé por qué lo amaba tanto, me miró y me dijo "tranquila, se vale equivocarse" y con un hermoso atardecer dimos inicio al mejor momento de nuestras vidas.


jueves, 25 de noviembre de 2010

Dama de Blanco..

Era una noche cálida y llena de vida, las calles estaban repletas. Sin embargo desde que llegaste el mundo se congeló a mi alrededor y no existía otra cosa que no fueras tu. Te vi pasar con vestiduras blancas, resplandecientes como el sol, llena de sabiduría, con garbo y postura inconfundible.

Te miraba anonadada hermosa dama de blanco. Tu pelo castaño se movía al compás de tus caderas y tu caminar era como danza clásica en su máximo esplendor. Las luces alumbraban la mágica escena de nuestro reencuentro. Me miraste e inmediatamente una lágrima recorrió tu perfecto rostro, la alegría nos invadía a ambas de forma incontenible. Nuestras sonrisas eran permanentes.

Me resultaba increíble que ya hubiesen pasado once años y aún siguieras igual. Yo por el contrario si cambié, estaba más delgada, con el pelo de otro color y con otro corte e incluso llevaba anteojos. También tuve una preciosa niña (María Luna) de siete años en ese entonces y el pequeño José Enrique que apenas tenía un año. Tú también habías tenido un hijo, Juan Armando de cuatro años. No conocías a mis bebés ni yo al tuyo y por tu complicada agenda no creo que hubiese un tiempo estipulado para eso.

 Te acercaste a mí y me diste un fuerte abrazo en el cual sentí todo el amor que me había faltado en esos once años y te amé de nuevo. Me olvidé del pasado y de los errores de ambas, mas no de los aprendizajes por los mismos. El resplandor en nuestros semblantes era indescriptible, casi tangible. Parecía que un día antes nos habíamos despedido y que las cosas habían ocurrido de forma diferente.

Salimos de aquella calle abrazadas y llegamos al hotel “Skies are blue” donde nos hospedaríamos. Conversamos  y revivimos muchos recuerdos y llegó la parte del porqué me fui. Hui creyendo que así todo sería más fácil, pero luego me di cuenta de que era mejor hablar las cosas. Tu y yo siempre fuimos muy parecidas (demasiado) y por eso chocaban tanto nuestras opiniones cuando eran opuestas. El hecho de que no aceptaras mi trabajo me hizo enojar y fue la razón por la que me fui, queriendo creer que te detestaba, mas sabiendo que te extrañaría y que jamás podría dejarte de amar.

Hermosa dama de blanco ese día nuestra relación volvió a nacer, el tiempo nos hizo entender que teníamos que aprovechar cada ocasión juntas y disfrutarla al máximo. Por eso hoy te agradezco madre por mi segunda oportunidad, porque me dejaste demostrarte que te amo y que junto a mis hijos eres lo más importante que tengo. 



martes, 16 de noviembre de 2010

Luna, muñeca de porcelana..

Lunita preciosa cuanto quiero cuidarte, mas sé que el tiempo no me sobra y el que te dedico no es suficiente. Tampoco puedo cuidarte cuando tú misma no te has sabido cuidar. Tus hermosos vestidos hacen contraste con tu ya despintada piel.

Te veo y no puedo evitar sonreír, aunque no luces igual que antes tu belleza es la misma en esencia, sin embargo el tiempo se ha encargado de desgastar un poco tu figura. Por qué no te has dedicado más a ti? Sé que soy culpable de robar algunas horas de tu compañía, momentos en los que necesité desahogarme o simplemente una sonrisa de tu parte, mas eso no es excusa para tu descuido.

Lunita aprendí a ser fuerte contigo, pero al verte débil en este momento, dudo poder seguir adelante. Te has vuelto mi refugio y fortaleza y yo quiero serlo por igual para ti. Quisiera devolverte todo lo que me has brindado, pero me temo que es imposible.

Deseo permanecer a tu lado por más tiempo, protegiéndote, mimándote, peinándote y hacerme más cercana a ti. Aunque pasen los años, aunque te pierdas, aunque ya no me acompañes, aunque se rasguen tus vestidos, aunque te desvanezcas, siempre serás mi favorita, siempre serás mi Luna, muñeca de porcelana, con la que crecí y me hice mujer.


Lazos importantes..

Sonrisas inagotables, realidades perfectas, pequeñas diferencias, lazos fuertes, convicciones sólidas, momentos inolvidables, almas gemelas, salidas diarias, llamadas a cualquier hora, mensajes inesperados; éstas y miles de razones más son las que pueden lograr que una persona se haga imprescindible en nuestras vidas.

Lo básico que demanda una amistad es  tiempo + lealtad + confianza + respeto + aprecio + el toque personal de cada individuo. Sin embargo una cosa en la que muchos no se fijan es en los beneficios obtenidos a pesar de nuestros errores y defectos. Me explico mejor, muchas veces en nuestra amistad fallamos y por el amor que nos tenemos nos perdonamos (aunque existen sus desdichadas excepciones) o a veces tenemos beneficios no merecidos.

Por ejemplo, imagina estar peleado con un amigo y que un día él se aparezca en tu casa y te diga que consiguió boletas para el concierto de su artista favorito y que no pensó en nadie más que en ti para acompañarlo. Es un intento de reconciliación que vino acompañado de un privilegio tal vez no merecido.
O pongamos un ejemplo que no tiene una recompensa material, supongamos que estamos peleados con otro amigo y de repente nos lo encontramos en un bar, pasado de tragos y haciendo tremendo espectáculo, lo sacamos de allí, lo llevamos a casa a regaña dientes, le damos algo de comer, lo bañamos si es necesario, estamos ahí cuando necesita ayuda para ponerse el pantalón porque se cae.

Ese es un beneficio que él recibió en una ocasión en la que entendemos quizás no merecía, pero donde existe una verdadera amistad al momento de actuar se olvidan las diferencias y es lo importante. Esos pequeños beneficios inmerecidos son los que ayudan a fortalecer nuestros lazos de amistad, son los que nos hacen más cercanos, más humanos. Son la razón por la cual quizás se convirtieron en nuestros amigos o por la cual los amamos más y los convertimos en nuestros hermanos.


lunes, 8 de noviembre de 2010

El "stalker"...

Tus ojos siguen ahí, observándome. Quitando la pizca de paz que aún poseo. Llevas varios días sin dormir, calculando cada uno de mis pasos, digiriendo mis movimientos. Sé que estas ahí, mas no tengo constancia de ello.

No sé quién eres, dónde vives, qué haces, ni siquiera te conozco personalmente, sin embargo haces que me estremezca con tan sólo pensar que estás cerca, imaginar que te veo cara a cara me engrifa y hace que pierda los estribos. Tu mirada me congela y verte me petrifica.

Al principio creía estar loca, pero no. Eras tú quien se escondía tras las sombras de los manzanos que me vieron crecer, quien me perseguía hasta la escuela a diario, el que se aparecía en las fiestas de mis amigos sin conocerlos. Siempre estuviste ahí; crecí con temor gracias a ti y al cumplir los 17 otoños fue que confirmé tu existencia, tu protagonismo en la pesadilla de mi vida. Estabas en todas partes.
Hubiese preferido creer que carecía de cordura, sin embargo más de cien veces vi tu ojo asomándose en aquel ventanal.



martes, 2 de noviembre de 2010

Me dejaste caer..

Me viste tropezar y ¿qué hiciste? Nada! Sólo te plantaste en frente mío y me miraste con ojos que irradiaban felicidad, sin embargo si los examinabas cautelosamente te darías cuenta de que eso era sólo una ilusión, parte de alguna jugarreta tuya.

Tu felicidad falsa me provocó sentimientos encontrados, no sabía si sentirme mal o si preguntarte por qué diablos la fingías. Por otra parte, me alegró ya que pude ver que tu burbuja de perfección se rompía y que en realidad no existía.

Fue impresionante la forma en que me miraste, no sabías qué hacer, si ayudarme o huir a toda prisa de allí para así romper la conexión tan fuerte entre nuestras miradas, pero te quedaste justo ahí sin hacer nada, totalmente inmóvil.

Las lágrimas comenzaron a recorrer mi rostro de manera sutil y me miraste con cara de ternura, ¿por qué no me hablabas? ¿Qué te lo impedía? Yo lo intenté, pero mis cuerdas vocales estaban destrozadas a causa del dolor que invadía mi cuerpo y corazón.

Te acercaste unos pocos pasos y pude ver más de cerca el vacío de tu alma, esa falta de humanismo y un exceso de ego y pude comprender tu forma de ser, aunque conservaba una vana esperanza de que cambiaras, de que no fueras ese ser desalmado plantado justo delante de mi.

Te seguiste acercando y cuando al fin tu rostro y el mío estuvieron a escasos centímetros de un mágico roce, te fuiste dejando ahí una parte de tí que a lo mejor algún día te hará falta.


Lágrima..

Cristalina tu te veo bajar,
recorriendo cada parte de mí,
saliendo sólo si me descuido
y corriendo apresurada temiendo lo peor,
que te toque y elimine y no te deje ser feliz
luciendo tu sublime y a veces adorable belleza..

Al verte formar parte de mi persona
los demás se asombran, se cuestionan
y vienen a socorrerme enseguida haciendo así
que al final mueras con dignidad
y no vuelvas a reencarnar o salir a flote
hasta mi proximo descuido..

Pequeña niña..

Pequeña niña
No digas adiós
Que el amor
Te volverá a mirar


Mujer de sonrisa eterna
Pronto veras
Todo vuelve
A la normalidad


Y si piensas,
Que no hay mayor soledad
Por la que pasas


Piensa en mí
Y volverás a soñar
Volverás a sentir el calor
Que nos rodea


Pequeña niña
Deja de llorar
Pronto el sol brillara
Y volverás a amar..


 Dedicada a mi :)
By: Carlos Gonzalez
 te quiero primoo!